El fútbol femenino se va haciendo un hueco en Somalia
Centenares de espectadores se agolpan para ver a dos equipos de mujeres en un partido en un estadio de Mogadiscio. En Somalia, un país conservador e inestable, el fútbol femenino va ganando terreno poco a poco.
Esta escena hubiera sido impensable hace apenas unos años, cuando la capital somalí vivía al ritmo de los atentados de los shebab, ese grupo armado ligado a Al Qaeda que desde 2006 combate con las autoridades del país.
Los insurgentes, que condenan divertimentos como el fútbol, todavía más si lo practican mujeres, hubieran hecho de un partido así todo un objetivo de sus acciones.
Pero en este marzo de 2026, las jugadoras pueden regatear y marcar goles sin miedo: la situación en Mogadiscio ha mejorado mucho y los ataques han disminuido muy considerablemente.
En la grada principal, en la que la segregación por sexos no se respeta -algunos hombres están sentados entre las mujeres, y viceversa-, los espectadores gritan y levantan los brazos a medida que las acciones en el campo se suceden, en uno u otro sentido.
El equipo femenino del Ilays termina ganando por 5-0 al Nasiib.
"En Mogadiscio, hace unos años, un partido así entre dos equipos de chicas no hubiera sido posible por motivos de seguridad", subraya Ali Muhidin, uno de los espectadores presentes en el lugar.
- Un sueño hecho realidad -
El interés por el fútbol femenino es ahora "creciente", celebra, y se alegra de que ello sea también un efecto de un cambio social.
"La gente es más flexible culturalmente. Hay chicas jugando al fútbol y, año tras año, eso se va haciendo normal", explica otro hincha, Mowlid Hassan.
La liga femenina de fútbol es muy reciente en Somalia. Se creó en 2024 y al principio solo reunía a 80 deportistas.
Dos años más tarde son ya 600 las jugadoras, repartidas en diez equipos, la mayoría de ellos de Mogadiscio pero también repartidos por otros puntos del territorio somalí.
"Nadie podía imaginar que algún día las somalíes jugarían al fútbol en su país, donde incluso los hombres tenían prohibido practicarlo porque los combatientes habían decretado que el fútbol no era islámico", indica Ali Abdi Mohamed, el presidente de la Federación Somalí de Fútbol.
"Pero algo con lo que ni podíamos soñar se ha convertido en realidad", destacó, preguntado por la AFP.
En una sociedad todavía muy conservadora, "el 100% de los padres no autorizan a sus hijas a jugar", admite el presidente de la federación.
En Somalia, el fútbol europeo, y especialmente el británico, suscita pasiones, pero algunos empiezan ahora también a mirar a los clubes del país, aunque el camino todavía es largo.
Este país africano es apenas 200º en el ranking masculino de la FIFA, únicamente por delante de una decena de microestados.
Su selección femenina, que disputó su primer partido en octubre, un amistoso en Yibuti, ni figura todavía en la clasificación mundial.
- Ni vergüenza, ni tabú -
Eso debería cambiar en un futuro próximo porque las "Ocean Queens" (apodo de la selección somalí femenina) van a disputar su primer torneo internacional, una cita Sub-17 en Tanzania a finales de mayo.
"Para las mujeres, jugar al fútbol no es una vergüenza ni un tabú", estima Ramas Abdi Salah, mediocampista de esas "Ocean Queens", que como el resto de sus compañeras juega cubriendo sus extremidades y con un velo que oculta sus cabellos.
"Estoy por entero cubierta, salvo mi cara y mis manos. No he recibido ningún comentario negativo sobre ello", asegura esta adolescente de 17 años, que cuenta con el beneplácito de su familia.
Najma Ali Ahmed, la arquera de la selección, anima a sus compatriotas a buscar "el sueño de formar parte de la selección nacional".
El martes, Najma no estaba sin embargo muy contenta: fue ella la que recibió los cinco goles en la derrota del Nassib.
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(P.Mbatha--TPT)